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Acompañar el Duelo

Llevo ya un rato dándole vueltas al asunto del duelo. Queriendo entender. Leyendo, hablando, buscando, y compartiendo con las demás, que parece que este tema nos toca.

El tema del duelo, de acompañarnos en el dolor. Esto que tanto cuesta, y que tanto asusta. Donde nos encontramos con tantas carencias y con tan pocas herramientas para gestionarlo. Mi propio dolor, el dolor de mi compañera, el dolor del mundo.

Pilar de la Torre, en su libro Fundamentos y Prácticas de Comunicación No Violenta nos dice que cuando no somos conscientes del duelo, no podemos vivirlo. Y si no lo vivimos, este se convierte en amargura.

Comenta que en la amargura hay rechazo de la realidad, y que en el dolor hay aceptación y reconocimiento de que esto nos duele.  Nos habla de acoger el dolor como parte de la vida, y nos dice que lo acompañemos sin miedo, que, de esta manera, no solo no aumenta, sino que se diluye.

Y aquí estoy yo, decidida a acompañar mi dolor, salir de la amargura y conectarme a la vida, a la vida que me gustaría vivir, a la vida a la que aspiro.

Haciendo el duelo por lo vivido, por lo no vivido, el duelo del trauma infantil, el duelo de la muerte cercana, el duelo por la vida que deseaba, y nunca llegó.

El duelo de todas mis expectativas, creadas por una sociedad que nos empuja a desear aquello que no existe, que no es real, y que duele profundamente en el alma cuando te das cuenta de que esto que persigues es una fantasía.

Que me quieras para siempre, que no te muera nunca, que no me sienta sola, o abandonada, en este mundo de individualidad y egoísmo que el patriarcado ha creado.

Me he parado a sentir, y casi me da un vuelco el corazón. Abierta en canal al sentimiento, al vacío, a la soledad, al miedo. Abierta en canal a acompañar esto que viene conmigo, y que me afecta en mi día a día, bastante más de lo que quisiera. Porque duele acompañar el dolor, quizá es por esto que nos cuesta acompañarlo.

Y a mí esto me duele, y es verdad que yo aspiro a otra cosa.

Que me quiera yo, y que en ese querer, sepa darme todo lo que necesito, y que en este darme, sepa tratarme con cariño, con cuidado. Con esta delicadeza que no sé muy bien dónde encontrar, quizá en mi amiga, la naturaleza. Que tenga la suficiente confianza para abrirme a sentir el dolor, para poder transformarlo, transformarme y poder acompañar.

Que te quieras tú, y que sepas darte todo lo que necesitas. Y que te trates con cuidado, con cariño, con esta delicadeza que el amor despierta. Y que desde este lugar, tengas la suficiente confianza para abrirte a sentir tu dolor, cualquiera que sea el que a ti te acompaña.

Y que nos queramos juntas, que nos cuidemos juntas, que nos veamos juntas. Que te escuche y que me escuches, que te vea y que me veas. Que nos tratemos con cuidado, con delicadeza, que nos digamos y nos desdigamos juntas, que crezcamos y nos acompañemos, y que podamos vernos y sentirnos en todo nuestro dolor…porque aspiramos a otra cosa.

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